El machismo en mi vida (8 de marzo – día de la mujer)

El 8 de marzo es el día de la mujer. También, por suerte, por casualidad, y orgullosamente lo digo, es mi cumpleaños número 40. Decidí hacer una versión libre, literaria, de cómo fue mi vivencia del machismo durante estas cuatro décadas. Espero que lo disfruten.

Aprendizaje

Durante mi infancia las mujeres de mi vida fueron: mi abuela paterna, sumisa, maltratada por el marido, lloraba a veces sola en su habitación después de un grito de mi abuelo. Mi abuela materna, luchadora, trabajadora, imponente, poderosa con su máquina de coser y su gigante olla de guiso de arroz con pollo. Mi mamá, estudiosa, trabajadora, luchadora.

Los hombres de mi vida, unos débiles y obedientes que se despojaban de principios al cambiar de mujer, otros autoritarios, gritones, «golpeadores de mesas» (no golpeaban a sus mujeres pero pegaban piñas en la mesa ante un enojo), y otros sádicos, abusadores. Por último, recuerdo algunos perdedores, alcohólicos y solos en la vida («no tiene mujer», «se gasta todo lo que gana en mujeres»).

Sorpresa

A los 19 años yo trabajaba en una oficina junto con mi novio, ambos enseñábamos informática. Un día un hombre entró y me dijo: «servime un café». Se dirigió a mi novio como quien se dirige a un profesor, pero se dirigió a mí como quien se dirige a una secretaria. Fue la primera vez que sentí la opresión, la discriminación del machismo.

Aceptación

Recién casada, de visita en casa de familiares de mi marido, él me pidió un café. Yo le dije, en chiste «por qué no te lo servís vos». Todos me miraron con un gesto serio y me castigaron con la mirada. Aprendí que, en casa de los familiares de mi marido, tenía que servir el café yo, aunque yo fuera visita. Me da lástima que lave los platos, decía cuando conversaba con mis amigas sobre por qué hacía todo yo. Una amiga me dijo: ¿Y vos, no te dás lástima?

Impotencia

Querer criar los hijos, pero no perder mi carrera; querer ser excelente trabajadora, pero estar presente ante la enfermedad de un hijo. No faltar a los actos escolares (¡pero no faltar al trabajo!). Querer tener un perro (pero mi marido no quiere), querer decorar la casa (pero mi marido no quiere), querer tener ropa (pero no hay plata, pero no puedo  hacer más plata porque no quiero dejar a los chicos…)

Crecimiento

Empezar a reconocer mi propio derecho a decidir cómo vivir. Tomar el poder en mi vida. Trabajar, elegir, decidir, ser libre. No sentirme frustrada por mis elecciones anteriores: fueron momentos felices, fueron elecciones mías, ahora elijo otra cosa.

Empezar a poner la mirada en espejo: Si yo quiero que él se sienta feliz y entonces voy de vacaciones siempre donde él quiere, bien, pero… ¿qué hace él para que yo me sienta feliz? 

Cortar la cadena

No criar hijos machistas. No criar hijas machistas. Juguetes iguales, juegos parecidos, responsabilidades iguales, tareas similares. Enseñarles a manejarse con el dinero y con el deseo propio (¿qué es realmente lo que yo quiero?), enseñar a vivir sin consumismo y a respetar a los demás. Enseñar a ser solidarios sin aplastar los propios deseos y derechos.

Defender como una leona mi territorio. Lo que gané me llevó toda la vida, no lo voy a regalar.

El poder no te lo regala nadie. Lo tenés que tomar.

Mamá, imprimime otro vaso y otro plato que traje a comer a mi novio

La mesa está lista para recibir a todos los invitados. Pero resulta que hay cosas que no se contemplaron. Viene la sobrina de dos años. ¿Dónde se sienta? Qué engorroso, hay que imprimir una sillita alta para la nena. Como si no tuviera nada que hacer, dice la madre.  

Mientras se imprime la silla aparece la hija adolescente: «Mamá, imprimíte otro vaso y otro plato que traje a mi novio«. Pero, qué cosa, con todo lo que tengo que hacer, protesta la madre nuevamente, pegándole de costadito a la impresora 3D porque no arranca.

La cena familiar transcurre con conversaciones iguales a las de siempre, porque los seres humanos somos escencialmente los mismos independientemente de la tecnología. Conversaciones sobre peleas, envidias, luchas por el poder en los ámbitos laborales, se mezclan con gestos de cariño y celos de los padres hacia la hija. Salen hamburguesas de la impresora porque a los sobrinos no les gustó el pollo a la crema. Cuando yo era chica comíamos lo que había, no te podías quejar porque lo que había, había, protesta la abuela.

Termina la cena y se van las visitas. Hija, ayudame con todo esto. La hija adolescente, lava y seca vasos, platos, sillita alta y otros elementos, y los destruye en una máquina que vuelve a obtener el plástico para realizar nuevos objetos. Y ya que está se imprime otra funda para el celular así tiene olorcito a nuevo, y el nombre de su novio y de su banda de rock favorita de la semana.

 

Impresoras en 3D.

Increíble. Revolucionario. Mucho más de lo que puede ocurrírsenos ahora. Podemos leer artículos como este:

De la imaginación a la computadora y de ahí a la realidad. Se espera el boom de las impresoras 3D, tecnología rodeada de polémica. Por un lado, estos dispositivos representan un importante avance en materia de diseño industrial, arquitectura y medicina. El potencial comercial de estas máquinas es abismal, se pueden materializar desde juguetes hasta prótesis para el organismo humano. Sin embargo, la expansión de estos artículos es tan grande que incluso ya se empiezan a utilizar con fines bélicos. La CIA ha alertado que esta tecnología facilitaría la producción de armas caseras, y es que una corporación sin fines de lucro en Texas llamada Defense Distributed logró desarrollar el primer prototipo de plástico.

 (Tendencias tecnológicas, Azteca noticias)

Y lo increíble es que esté tan cerquita, tanto, que alguien que muchos conocemos del ámbito del software libre está detrás de todo esto por estos pagos del sur:

Un cordobés está detrás de la primera impresora 3D nacional. Federico Heinz desarrolló un ejemplar que imprime cualquier objeto en plástico. En el mundo ya hay modelos que usan metal o células humanas como tinta. Cuestan 7.500 pesos más IVA.

http://www.lavoz.com.ar/argentina/cordobes-esta-detras-primera-impresora-3d-nacional

Y en el mismo artículo:

“El próximo campo de batalla de la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo será la impresora 3D”, pronostica Marc Goodman, director de Future Crimes Institute, al diario El País , de España.

“Habrá que esperar por lo menos 10 años para imprimir órganos humanos funcionales”, agrega Shaochen Chen, profesor de nanoingeniería en San Diego (EE.UU.). La empresa Organovo es la primera en comercializar una bioimpresora 3D. Usan tinta biológica formada por células vivas para crear tejidos.

Modern Meadow directamente apunta a hacer carne para consumo humano. Imprimir hamburguesas, como una forma más eficiente de producir alimentos. Por el momento sólo logró crear cueros.

Da miedo.

Demasiado poder para el ser humano. Demasiado para acaparar y vender caro. O por el contrario, la salvación de mucha gente que no tiene acceso a ciertos objetos.  El tiempo dirá.

Para los que entienden inglés: http://video.ft.com/v/1700835179001/3D-printing-bigger-than-internet-

Gracias @l3stat